Consiste en un método de diagnóstico que permite con mayor certeza clasificar los lunares de mayor o menor riesgo, para poder evaluar si es necesario extirparlos.

Este examen se realiza en menos de una hora y no causa dolor ni requiere mayor preparación. Basta con no haberse colocado cremas el día del examen.

El Dermatoscopio cuenta con un sistema de lentes que aumentan entre 10 y 40 veces la imagen y con un tipo de iluminación especial que vuelve transparente las capas superficiales de la piel, permitiendo visualizar estructuras profundas, que normalmente son invisibles al ojo humano.

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